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Se armó el quilombo: una Plaza por Cristina

Por Juan Manuel Ciucci

La imagen repetida, su cuerpo exhibido en ese instante que parece perpetuo, que hay que dejar de mirar, que lastima. La angustia, la impotencia, de no querer creerlo. Ella desconoce lo que pasa, sigue saludando a su pueblo, ingresa a su casa aún sin saber del atentado. La dirigente política más atacada de nuestra historia (sólo lo fue más Evita, como sólo votamos más a Peron: esa es Cristina), no reacciona ni con temor ni con susto, no cree que alguien vaya a dipararle, a matarla. Se sorprende, busca algo en el piso, se toca el pelo, sigue saludando. Hay mucha paz en ella, tanta que nos conmueve. Esta respuesta con tanto amor en una Plaza de Mayo repleta, es uno de sus más importantes legados, y eso que tiene muchos.

La tocaron, algo que temíamos y cantábamos, una vez más. Pero esta vez se ha roto el pacto democrático, como dice Abril en su nota, y entonces nos reclama acciones urgentes. Y las dimos, y las estamos dando, y las debemos dar. Ya las reacciones de quienes agitan el odio en nuestro país vuelven a ser tan ambiguas que avergüenzan, sin contar los dichos de la presidenta del supuesto segundo partido y aliancista en el 2001. Fingen demencia y ahora se atacan porque les recriminamos, muy amablemente por otro lado, el fomento del odio. ¿Qué no le han hecho a Cristina ya? Le han disparado a centímetros, y un milagro impidió que nos la mataran. ¿Qué más quieren hacer, qué límites pretenden imponer? No puede ser tan sólo ignorancia ya: esto es malicia. Quieren arrastrar al país una vez más al abismo, porque cada vez que lo hicieron fueron siempre los beneficiados.

Pero el Pueblo tiene memoria, y acciona en consecuencia. Por eso es que insisten tanto en borrar nuestra historia, desde el marido de Pampita a los textos escolares que omiten el 16 de junio de 1955. Y por eso insistentemente ocultan la violencia que han ejercido como poder en la Argentina. En eso se armó quilombo el sábado, y era claramente la mejor respuesta. Organización y resistencia, construir el espacio común que nos permita salir para adelante de esta encerrona que nos pretenden encajar. El enemigo ha ubicado a Cristina como su principal objetivo hace ya mucho rato en nuestro país. Quizás más claramente, desde que Magneto le «sugirió» a Néstor que Ella no fuera la candidata.

Pero van contra Ella y somos todes, como nos dijo el otro día: «no van por mi, van por sus derechos». Lo que sucede es que resulta claro ya que es Ella quien mejor encarna los deseos e intereses de nuestro Pueblo. Que con Cristina puede ser posible, aunque no sepamos si finalmente lo lograremos. Pero ya nadie duda (ni el enemigo, y por eso pretenden eliminarla) que si alguien puede, es Cristina. Es tiempo entonces de más organización, de más cuidados, de fortalecer el quilombo que somos y los lazos que nos atraviesan. Tenemos que ir construyendo esa otra realidad que fueron en aquella otra realidad los territorios liberados al esclavismo en nuestro continente, llamados quilombos. Esta Plaza es ese territorio, donde desde el amor y el cuidado convivimos 500.000 personas en paz y armonía, ante un intento de magnicidio. Y también lo es el territorio barrial y el territorio simbólico, y no se trata de encerrarse sino de expandirse. Porque no puede convivir el esclavismo con la libertad. Y así tampoco puede el odio prevalecer frente al amor.

Se puso además un poco espiritual todo, y Bergoglio llamó a Cristina, en medio de este milagro. Si es que Francisco tiene algún superpoder encima, no estaría mal que se dé una vuelta por la Argentina, ¿no? Nunca parecía el momento, y no se me ocurre ninguno más propicio. Y eso que no me cae mucho, empezando con que es cuervo. Pero qué mejor momento que este para hermanar y alejar el odio, y asumir el bien común y la justicia social como bandera. Puede ser una manera de llegar a esos sectores odiantes como un llamado a la reflexión. Para que asuman la responsabilidad política y social para la que se han presentado a elecciones. O en esos otros lugares de la vida social donde han elegido estar, o los han puesto, o han usurpado. Por lo que dijeron en el Congreso sus representantes hoy, no parece, y siguen jugando con fuego. Y eso que algunos de sus colegas les dijeron varias veces: no sabemos qué país era si llegaban a matarla.

«Intento de asesinato», «magnicidio». Escucho el documento y esas palabras me impactan, como creo que a todes nos ha impactado ese disparo fallido. Que entonces no lo fue tanto, y debe ser por eso que nos duele tan profundo. Estas plazas, estos quilombos que armemos para encontrarnos, protegernos y expandirnos, ayer fueron y quizás puedan ser mañana nuestra mejor respuesta. El amor vence al odio. Ése video viral que recorrerá el mundo y donde alguien quizás por primera vez vea a Cristina, será la prueba de un milagro popular. Ante tantísimo odio concentrado en un revolver, venció una vez más el amor de nuestro Pueblo.

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