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Cultivar, distribuir, comer: una investigación colaborativa

Foto de portada: Arturo Gutarra

Se lanzó la investigación “Cultivar, distribuir, comer: la ruta hacia la soberanía alimentaria”. El proyecto recopila y presenta testimonios e historias de experiencias hacia la soberanía alimentaria protagonizadas por mujeres y personas LGBTI+. Con el objetivo de identificar el rol de las mujeres y personas LGBTIQ+ en la toma de decisiones alimentarias de sus núcleos familiares, y desandar los obstáculos que enfrentan en los procesos de siembra, distribución y consumo de alimentos.

La investigación fue conducida por 45 compañeres periodistas, diseñadorxs, fotógrafes de Argentina, Ecuador, México, Perú y Venezuela y contó con una metodología colaborativa, horizontal y descentralizada. A través de la Coalición Latam (iniciativa de Factual/Distintas), nueve medios transfeministas integraron el proceso de trabajo, con apoyo del Fondo Howard G. Buffett para Mujeres Periodistas de la International Women ‘s Media Foundation: Revista Colibrí (Argentina), La Antígona (Perú), Cápsula Migrante (Venezuela/Perú), La Andariega (Ecuador) y Distintas Latitudes, Es Para Mi Tarea, La Desvelada, Altavoz LGBT+ y Memorias de Nómada (México). 

En palabras de sus realizadoras, la investigación fue motivada por la voluntad de difundir historias latinoamericanas que promueven el derecho a la buena alimentación a través de una cobertura colaborativa, situada e inclusiva. A lo largo de 7 meses, desde febrero hasta agosto de 2022, el proyecto encontró su curso a partir de una pregunta inicial: cómo en un territorio tan amplio, diverso y vasto como el de América Latina no todas las personas acceden a una alimentación saludable y soberana. 

Ilustración: Katt Aguirre 

Según la página web de la investigación, la soberanía alimentaria es el “derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y producción de alimentos […] a través de una producción local, autónoma (participativa, comunitaria y compartida) y culturalmente apropiada, en armonía y complementación con la Madre Tierra” (CIP-ALC, 2012)

Desde esta definición, se tomaron los 6 pilares de la soberanía alimentaria: valorar a quienes proveen alimentos, localizar los sistemas de alimentación, promover el control local, priorizar los alimentos para los pueblos, desarrollar conocimiento y habilidades, y trabajar con la naturaleza. A partir de este disparador los equipos de trabajo interpretaron y encararon la propuesta de acuerdo al acceso a fuentes de información disponibles, criterios  periodísticos y lugares de origen. De allí surgen 3 ejes editoriales que hacen a la cadena de alimentos: la producción (cultivar), la distribución (distribuir), y el consumo (comer) 

En lo que hace a cultivar, la investigación reconoce el rol central que tiene este proceso comunitario para la humanidad. Aún así, se vislumbra como este momento tan primario de la soberanía alimentaria está atravesado por las consecuencias de la industrialización sin regulación, el uso de agroquímicos, el cambio climático, los procesos migratorios y la violencia hacia comunidades desplazadas. El eje distribuir hace énfasis en el proceso de articulación en red para la promoción de comercios justos, equitativos y sin intermediación de grandes actores del mercado. Finalmente, respecto al tercer eje comer, la investigación se nutre de historias y datos de experiencias en torno a la soberanía alimentaria para desandar cómo llegan los alimentos a la mesa y cuál es el rol clave de mujeres y personas LGBTI+

Ilustración: Katt Aguirre 

Según cuentan sus realizadoras en el podcast “La historia detrás de la historia”, en un equipo de trabajo tan grande conformado por cuarenta y cinco personas, el autocuidado permitió potenciar los beneficios de la labor en equipo. Desde esta lógica, se priorizó la planificación colaborativa para cuidar a cada integrante del equipo. Las coordinadoras de cada etapa del proceso tuvieron un rol fundamental en la gestión de los procesos de investigación: Katia Rejón Márquez (coordinación general), Zoila Antonio Benito y Nicole Martin (coordinación editorial); Arantza García (coordinación audiovisual). 

El trabajo de 7 meses se dividió en etapas para facilitar el proceso de producción que implicó desde la búsqueda de financiamiento y planificación de la investigación hasta la sistematización de las estrategias de difusión. Desde la perspectiva del cuidado fueron abordados los desafíos que implica la regionalización del equipo: la coordinación de horarios, la socialización de las distintas realidades de cada latitud, y el compromiso de investigar e involucrarse traspasando las fronteras. 

La investigación es acompañada de 5 fotorreportajes que destacan historias de agricultura comunitaria desde la perspectiva de la soberanía alimentaria. Estos 5 relatos son protagonizados por mujeres y personas LGBTIQ+ de México, Perú, Argentina y Ecuador. Las historias comunitarias de alimentación en América Latina inspiran pero también alertan hacia la urgente necesidad de resignificar la soberanía alimentaria para un buen vivir entre las personas y la naturaleza. 

Foto: Melanie Socas – Perú 

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