“Hay que pensar estrategias no punitivas, sin eliminar las punitivas. Debemos entender que la violencia de género es parte estructural de una sociedad que ha educado a los varones en ese ejercicio”

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Ariel Sánchez está a cargo de la Dirección de Promoción de Masculinidades para la Igualdad dentro del Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad sexual de la Provincia de Buenos Aires. Además, es integrante del Instituto Masculinidades y Cambio Social. En la segunda entrega de una larga entrevista concedida a Círculo Ecuador, Sánchez describe el funcionamiento y objetivos de la nueva línea telefónica HABLEMOS, para varones que han ejercido violencia, y resalta la necesidad de desarrollar políticas no punitivas para complementar el accionar estatal contra la violencia machista.

Círculo Ecuador: Hace pocos días se lanzó la línea telefónica “Hablemos”, destinada a dar una “primera escucha y derivación para varones que ejercen violencia o que están en conflicto con la ley penal por haber ejercido violencia”. ¿Podés contarnos cuál es su lógica de funcionamiento? ¿Ya han recibido los primeros llamados? Y si es así, ¿qué tipo de situaciones han comenzado a encontrar?

Ariel Sánchez: La línea es parte de este segundo objetivo central de fortalecimiento del trabajo con varones que ejercen violencia de género. Dentro de esta línea de trabajo tenemos varias acciones: una tiene que ver con la capacitación para la creación de espacios psicosocioeducativos en distintos territorios de la Provincia, para que haya espacios de atención a varones que ejercen violencia. Puntualmente en lo que se llama las Mesas Intersectoriales Locales para el abordaje de la violencia de género, que actualmente existen en muchos municipios. Otra de las acciones consiste en el fortalecimiento de los espacios ya existentes. La incorporación de esos espacios dentro de un marco de política integral, y sobre todo el acompañamiento, generando el fortalecimiento desde la Provincia. Nuestro rol es proveer recursos técnicos y económicos para garantizar la sostenibilidad de esos espacios y para que estos generen mejores lineamientos metodológicos. Buscamos de este modo construir un diagnóstico certero para ir afinando la política pública.

Todos estos temas no han sido trabajados previamente desde un Estado Provincial, y en este marco surge la línea Hablemos. Sobre todo si consideramos que en el marco del ASPO muchos espacios ya existentes discontinuaron la presencialidad. Por la pandemia muchos grupos de varones se volcaron a la virtualidad, y por ello decidimos crear una red para acompañar la virtualización de estos grupos. Armamos así un proyecto de manera articulada con el Colegio de Psicólogas y Psicólogos del Distrito XI. La línea Hablemos es una primera escucha, un seguimiento y una derivación telefónica para varones que ejercen violencia de género. Esos varones que ejercen o ejercieron violencia, pueden llamar a la línea, o bien porque fueron derivados desde distintos organismos o bien pueden hacer llamadas espontáneas. En esa espontaneidad ya hay un primer reconocimiento de cierto ejercicio de la violencia. También pueden llamar por recomendación de alguien, que ve ciertas prácticas que tiene. Luego hacemos alguna derivación a los grupos que funcionan en las localidades donde viven, la idea es que terminen yendo a esos grupos presenciales. También surgió esta necesidad porque todavía no hay en grupos en todos los municipios, entonces es necesario ir haciendo un acompañamiento desde la Provincia, ir sosteniendo esta política pública. Es fundamental hacer estas primeras escuchas, haciendo algunas evaluaciones de riesgo y en algunos casos ver cómo actuar territorialmente, ver como acompañar a la persona que hizo la denuncia por violencia de género.

Hasta el momento la línea que viene funcionando bastante bien. Tenemos apenas una semana y días de funcionamiento y ya hubo algunos llamados espontáneos de personas que estaban buscando hace un tiempo y no encontraban un lugar. En un caso llamó una persona cuya ex pareja  le había recomendado comunicarse a partir de lagunas situación que habían vivido. Y después hubo muchos llamados de organismos, defensorías, juzgados de familia, con la intención de informarse y ponerse a disposición para empezar a hacer algún tipo de derivación. Desde la línea podemos favorecer y potenciar esas derivaciones para la complementación de esas medidas punitivas, que tienen que ver con perimetrales, con cautelares. Porque estos dispositivos tienen que ser acompañados por el trabajo más reflexivo y de responsabilización de estos varones que han sido denunciados.

El objetivo central del trabajo con varones son medidas de protección a quienes han denunciado, lo primero es eso. El primer objetivo entonces es la medida protectiva. Para que una denuncia no se transforme en un recrudecimiento luego de la violencia. En muchos casos tenemos una misma persona denunciada por diferentes parejas en diferentes momentos de su vida, y que ya tuvo medidas punitivas. Por lo tanto hay que ir pensando el trabajo para ir complejizando y en definitiva, eso lo dirán los datos.

CE: Estos grupos locales que mencionás, ¿funcionan en municipios del conurbano y también del resto de la Provincia?

AS: Hay en diferentes lugares, sobretodo en el conurbano. Existen entre 30 y 40 dispositivos funcionando actualmente. Algunos discontinuaron en principio la presencialidad, pero se buscaron algunas medidas virtuales o remotas para hacer algún tipo de seguimiento con esas personas que ya formaban parte de los grupos. Lo que se dificulto más fueron las entrevistas de admisión, porque implican otro trabajo. En esa entrevista no cualquier persona es considerada. En algunos casos las derivaciones son a salud mental, o a otro tipo de tratamiento individual, pero no grupal reflexivo. La admisión es fundamental para hacer una evaluación de riesgo, y a veces lo telefónico dificulta un poco la tarea.  

Hay muchos grupos en el conurbano, y algunos en otros lugares de la Provincia, pero hay que remarcar que en Buenos Aires existen 135 municipios, y muchos están recién armando el abordaje sobre violencia de género por primera vez. Entonces la provincia ahora salió con un programa que se llama Comunidades sin Violencia, que se va a ir implementando en parte, pero que tiene que ser acompañado con recursos económicos  para el desarrollo de los diferentes dispositivos de abordaje de violencia de género en los territorios.

CE: Entendemos que la línea Hablemos es parte de una concepción de política pública que se aparta de la lógica exclusivamente punitivista, y vos nos hablaste en ese sentido  ¿cuál es entonces la importancia específica de ampliar la mirada en esta dirección?

AS: Me parece que ir pensando estrategias no punitivas, no es eliminar las punitivas, sino que es pensar en abordajes integrales de la violencia de género. Entender que esta violencia es parte estructural de una sociedad que ha educado en ese ejercicio. Por lo que desarmarla implica medidas que nos lleven a la reflexión, al desplazamiento de prácticas, responsabilización, es ir más allá de las responsabilidades civiles o penales que le pueden caber a una persona. Hay que ampliar el abanico de trabajo, sobre todo preventivo, y sobre todo reparatorio. Porque lo que uno busca es que esa persona que ha ejercido violencia no vuelva a hacerlo. Y para esto tiene que haber reconocido su violencia como tal. La cárcel no hace que una persona pueda reconocer que ha ejercido violencia de género. Por eso se están creando estos dispositivos, estamos trabajando en conjunto con otros organismos. Estamos colaborando con el Ministerio de Justicia, para que dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense se trabaje este tema en grupos de varones. El Patronato de Liberados ya viene trabajando en esta dirección, y con esta nueva gestión reforzó su trabajo de crear cada vez más dispositivos para pensar con la población pospenitenciaria esa salida del Servicio Penitenciario. Hay que pensarla y acompañarla en pos de que no se convierta también en una situación de peligro para la persona que denunció.

CE: Por último, queríamos preguntarte sobre el hecho de que, a partir del cambio de gestión tanto en provincia como en la Nación, se observa la incorporación a la fuerza laboral del Estado de personas pertenecientes al colectivo LGBTIQ+, en especial de varias compañeres de la comunidad trans. ¿Cuál es tu visión al respecto? ¿Considerás que el hecho de que personas LGBTIQ+ participen a nivel decisional de los procesos de política pública tiene una potencialidad específica en la promoción de la agenda de derechos del colectivo?

AS: Primero, mi valoración es positiva. Pienso que hay dos cuestiones a destacar. Por un lado, en términos de la inclusión en los espacios de ser funcionarios o funcionarias. Esto le da visibilidad a un colectivo que estaba particularmente invisibilizado, que es el de las personas trans. Quizás todavía nos falta más visibilidad de varones trans en cargos públicos importantes. En cargos públicos de mayor visibilidad, creo que faltan varones trans que vienen con muchísima trayectoria, haciendo políticas y pensando una serie de cuestiones, que todavía no tienen ese lugar de visibilidad.  Pero sí, creo que es importante, potencia desde ese lugar, las ubica en otros espacios sociales. No solamente en términos de representatividad. No es que esas personas representen a todas las personas trans de este país, porque quizás no es así. Pero sí es potenciador en términos de visibilidad y de empezar a pensarlas como protagonistas y cómo enunciatarias de un discurso, no sólo como objeto de discurso, sino como protagonistas de esos discursos y gestoras de eso discursos.

Pero también hay otro tema importantísimo, que no es nada más en el lugar de los funcionarios y funcionarias. Por eso es tan importante el cupo laboral travesti trans, que ya se está implementando en la Provincia de Buenos Aires. Porque lo que tiene que incluirse es a las personas travestis y trans en todos los espacios y en todos los esquemas del Estado. Hay que pensarlas en todos los niveles, no únicamente como ejecutoras de políticas de diversidad sexual, sino en cualquier espacio de oficina, y cumpliendo diferentes funciones. Que empiecen a formar parte de los escenarios cotidianos. Gran parte de la vida cotidiana está en el trabajo. Se trata de transformar el escenario público, llenándolos con personas que generalmente están destinadas a la invisibilidad, o a la marginación, a ese espacio que no queremos ver como sociedad.

Son importantes los lugares de visibilidad, como han sido importantes los lugares de visibilidad en el espectáculo por ejemplo. Pero no quedarnos solamente con eso, porque si no se descarga en esas personas la responsabilidad de tener que representar a todo un colectivo. Y me parece que lo que hay que ir generando es que las personas trans, que han estado excluidas de los sistemas de salud, educativos, de la familia y de los espacios laborales, puedan habitar en los lugares que antes tenían vedados Que empiecen a habitar visiblemente esos lugares, y para ello hay que trabajar incluyendo. Pero haciendo también un trabajo para que haya contención y acogimiento, porque no es fácil incluirse en un lugar donde hay diferentes formas de prácticas transodiantes todo el tiempo. Obviamente la visibilidad que te da una Dirección o una Subsecretaria es importante, pero no hay que pensar que con eso es suficiente. Porque si no ¿sabes qué pasa? Se puede caer en que “ya tienen una funcionaria travesti, ¿qué más quieren?” Lo que se quiere son derechos, y el reconocimiento de ese derecho, y vivir en una sociedad que no genere odio y diferentes formas de violencias.

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