Cristina crítica: una alerta contra el desencanto

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Por Juan Manuel Ciucci

📷 Charo Larisgoitia

 

Pasado un poco el revuelo que despertó con una publicación que compartía una nota crítica ante un acto oficial, con la presencia de sectores del establishment (tanto revuelo arma con tan sólo un tweet), quizás sea un buen momento para volver a pensar el lugar de Cristina en el escenario político actual.

Por un lado, se pensó esa actitud desde una crítica hacia Alberto, y la representación de un posible quiebre interno que sería festejado por los enemigos de turno, que sueñan con la breve existencia del Frente que se impuso en las pasadas elecciones. Desde esos sectores, todo se reduce a hostigar la unidad y apostar a su fin para negociar con algún sector y disputar una posible mayoría.

Desde otro lugar, molestó internamente porque se pide acompañamiento para el Presidente, y por lo tanto mostrar alguna disidencia parece una manera de desestabilizar. Dentro del peronismo, se supone además una interna que apuntaría a una renovación dentro del Frente. Se teme que ésta demostración pública habilite el internismo que nos destruya por adentro. Algo que en otros tiempos clausuraba el debate interno, y que nos llevó en otro momento a criticar un modo de ejercer la política y nuestro eterno discurso único.

Ambas opciones se plantean desde apuestas o temores y por lo tanto hacen difícil pensarlas desde una opción hacia el futuro. Sin embargo, ésta opinión pública y publicada de Cristina (apoyada en palabras de un otro, periodista, para mayor interés del caso) nos parece un aporte crítico fundamental, para debatir entre compañeres y pensar desde dónde nos agita para comenzar a construir.

Desde allí es que valoramos su aporte, que habilita esa posibilidad de disputa, como chance hacía un modo distinto de pensar los caminos que debemos recorrer. Que su palabra especialmente avalada dentro del movimiento, nos permite pensar un modo crítico que aporte al avance efectivo del Frente, con la posibilidad de afinar el rumbo y presentar desde éste sector proyectos y propuestas de avanzada.

Pero por otra parte, esa voz de Cristina también parece registrar un proceso de desencanto en los sectores kirchneristas dentro del Frente, ante este avance complejo que estamos registrando. Comprendidas las dificultades que nos trae la pandemia, y la “pesadísima herencia” que el macrismo nos legó, son momentos en donde el futuro posible que vayamos a desarrollar necesita de un impulso que enfrente a los poderes concentrados. Los mismos que comienzan a intentar frenar cualquier propuesta democratizadora que presente Alberto. Sería entonces un agite como posibilidad de contrapeso, ante el avance que desde discursos de derecha recupera la defensa del mercado y la “propiedad privada”.

El desencanto es un camino riesgoso, que ante las posibilidades que presenta el conflicto en democracia, no suma una resolución, sino que se empantana en la imposibilidad. Nos pone en un lugar desde el cual no sumamos al proyecto, sino que tomamos el papel tan sólo de la disidencia, comentando la realidad y no sumando a su transformación. Éste alerta que Cristina parece estar escuchando, y ante el cual reacciona para despertar el accionar crítico que la hora nos demanda, es una oportunidad de asumir el rol que nos toca en este Frente. Sin que eso despierte temores, sino que sea el espacio desde el cual volver política otras necesidades, otras demandas, otros deseos. Si ya está representada la reacción en la oposición política y mediática, si ya hay sectores dentro del Frente que representan a los sectores medios, hace falta volver presente también las demandas de un sector de los sectores populares, que fueron fundamentales para ganar las elecciones pasadas. Es esa representación que hoy sostiene Cristina, y sobre la que continuará realizando política. Algo que debería ser lógico para cualquier politique argentine, pero que sabemos que, siendo Ella, despierta una resistencia estructural en el establishment tanto político como económico.

Cristina encarna entonces las mejores aspiraciones del Frente, es la avanzada dentro del movimiento, ese hermoso temor que a veces nombran como “kirchnerismo duro”. Si tal grupalidad tiene un destino, quizás sea esa posibilidad, esa larga lista de demandas que seguimos arrastrando. Si en cada necesidad nace un derecho, ¿quién puede decir dónde está el límite de lo deseable?

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