“Para mi era muy importante no trabajar desde un preconcepto moral”

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Entrevista a Marco Berger, quien acaba de estrenar su séptima película “El Cazador” en este contexto de pandemia por Cine.ar. “La cantidad de espectadores que tenga la película va a estar definida por este contexto, y va a ser mucha más gente que en una condición normal”.

Por Juan Manuel Ciucci

Con una amplia filmografía por detrás, que le ha permitido construir un espacio propio dentro del cine nacional, Mario Berger estrenó esta semana su séptima película: “El Cazador”. En este contexto de pandemia donde la actividad cinematográfica sufre un fuerte retroceso, la película ingresó en la actividad que todas las semanas desarrolla Cine.ar: los jueves a las 20 hs y 22 hs dos producciones nacionales tienen la oportunidad de transitar su estreno oficial. Luego quedan en la plataforma digital para poder ser vistas en cualquier momento. De su nueva película, de la peculiaridad de este tipo de estreno y de su producción en general dialogamos en esta nota con Marco Berger, uno de los directores más interesantes del cine argentino contemporáneo. .    

Círculo Ecuador: ¿Cómo surgió “El Cazador”, qué te atrajo de contar ésta historia?

Marco Berger: En principio la historia de “El Cazador” surge por una necesidad de cambiar de géneros. Yo venía de hacer una comedia romántica con “Tae Kwon Doo”, luego un drama social con “Un rubio” y ahora tenía ganas de hacer un thriller, volver un poco a lo que había sido “Ausente”. Siempre tratando de explorar nuevos géneros, y desde ése lugar aparece “El Cazador”. Y la idea que contiene la película está basada en un caso de prensa de principios del 2000, de un profesor que junto con un ayudante de 18 años captaban chicos de 13/14/15 años para hacer fiestas. Eso terminó en los medios, tuvo gran repercusión en su momento, y no recuerdo si no terminaron presos. .       

CE: Si bien se cuentan situaciones complejas, no parece la película contar la historia desde un preconcepto moral. ¿Cómo fue trabajar en ése límite?

MB: Para mí era muy importante no trabajar desde un preconcepto moral, porque justamente lo que yo defiendo por un lado tiene que ver con la sexualidad de la gente en el desarrollo de su despertar sexual. Me parece que está bien que como sociedad se comprenda que el despertar sexual acompaña al sexo, siempre que el adulto no intervenga en esa parte digamos. Que dos pibes de 14/15, tanto chicos/as/es que tienen ganas de explorar su sexualidad me parece que está perfecto, es casi una necesidad humana de las personas. Lo que me parece que está mal y yo pongo en tela de juicio es la participación de los adultos, por un lado respecto a lo que pasa en la película (que no lo vamos a spoilear). Y por el otro con respecto a la situación de comunicación de los padres, donde en el caso de la película este pibe es gay y ellos esperan que tenga una novia, y entonces lo dejan en una situación delicada donde siente que no puede hablar de las cosas que le pasan. O de los problemas que le surgen, como el caso del thriller y el problema en que se ve envuelto cuando avanza la película.      

CE: Trabaja la película el descubrimiento sexual, y lo que implica para varones jóvenes. ¿Sentís que existe un cambio en la actualidad respecto a contextos más agresivos hacía las diversidades?

MB: Sí totalmente, el cambio de las nuevas generaciones es total, hasta creo que mi película puede llegar a quedar un poco antigua, porque la sexualidad, la forma de encarar la sexualidad de los jóvenes hoy cambió y cambia radicalmente a la velocidad de la luz. O sea que quizás estos tres años donde yo escribí el guión desde el principio de la realización, seguramente aumentó mucho más la naturalidad con que se toma la sexualidad. Sin embargo, como en todos lados, no es algo simple y cambia con respecto a las clases sociales, a las familias, al tipo de familia, y ni hablar de los países. Nosotros estamos en ese sentido en un país de avanzada, pero nunca nos podemos olvidar que hay países donde todavía es condenado públicamente y hasta con prisión o pena de muerte. O sea que en un país así imaginate lo que te puede significar ser un adolescente de 14/15 años que te gusta una persona del mismo sexo, sabiendo el peso que tiene eso socialmente en tu comunidad. Entonces sí, siempre sigue siendo un mensaje universal, a pesar de que estamos bastante adelantados por suerte en este país.      

CE: ¿Trabajás generalmente con actores jóvenes?, ¿cómo son los procesos de selección? ¿Qué dificultades y potencialidades te trae está elección?

MB: No sé si trabajo generalmente con actores jóvenes, en realidad no, trabajo generalmente con personajes que rondan los 25/30 años, después hice películas como “Taekwondo” con pibes más jóvenes. Cuando tengo que trabajar con chicos más chicos como en este caso, trabajé con un director de casting que es Javier De Pietro, que de hecho es el actor de “Ausente”, que era bastante joven cuando filmó la película. Él se encarga de la selección, y después veo el casting y elijo, por lo que para mí en este caso no tuvo ninguna dificultad. Y cuando trabajo con niños muy chiquitos, como en “Mariposa” o en “Un rubio” están presentes sus padres en cada una de las tomas.    

CE: ¿Cómo fue el proceso de producción y filmación de la película? ¿Con qué apoyos contaste para realizarla?

MB: Soy productor de películas independientes mías como “Hawaii”, “Taekwondo” o “Un rubio”, en este caso no hice la producción sino que tuvo que ver con un trabajo de Sombra Cine. Y el proceso de filmación fue un mes de pre, donde se trabajó buscando locaciones, definir los actores, el vestuario, maquillaje, el arte se define para estar bien preparados. Y después se filmó en 4 semanas, el promedio de una película grande hace unos años era de 8 a 6 semanas, después de la crisis que tuvimos quizás se pasó a 5 semanas. Una película como la mía, que era más chica, se hizo en 4. Con el único apoyo con el que conté fue el del INCAA, y de los productores que invierten en una película como ésta. Hasta ahora ninguna de las 7 películas que filmé las hice con ningún fondo internacional, de a poco voy empezando a aprender y aplicar, pero por ahora no pasó. 

CE: ¿Cómo analizás la actualidad del cine en nuestro país?

MB: El cine de nuestro país está pasando por una crisis muy grande, asociada obviamente a la pandemia y a la crisis que está viviendo el mundo. Si me preguntás con respecto a cómo veo al cine nacional me parece que lo veo muy florido, muy amplio, con muchas películas muy buenas, con directores nacientes que se van destacando cada vez más en sus filmografías. Después es como todo, quizás hay películas que no me interesan tanto pero creo que sí es un cine para poder ser envidiado por muchos países porque tenemos una filmografía que supera muchas veces las 150 películas por año. Eso hace que dentro de tanta cantidad todos los años haya joyitas, que tengamos 4 o 5 películas por año que son muy interesantes en el cine nacional.     

CE: “El cazador” se estrenó en este contexto de pandemia por Cine.ar. ¿Qué dificultades trajo para la película? ¿Qué potencialidades le encontrás?

MB: El estreno en pandemia lo único que frenó fue el estreno clásico, de ir al cine, comprar tu entrada y sentarte en tu butaca y ver una película como está pensada: que es en la oscuridad, en un contexto social, de continuo. Al estrenarse streaming existe la posibilidad primero de verla en televisor, que por ahí no es tanta la calidad de la película, la gente la puede frenar, y quizás no se disfruta tanto el continuo de la película. Y el potencial fue que justamente al estar en streaming llega a muchísima más gente. Estoy seguro que a la película la va a ver mucha más gente que cuando se estrena en un cine. Yo tengo una película que por ahí se estrena en un cine y la ve una cantidad de gente, y después realmente la ve un cúmulo mucho mayor cuando se estrena en Cine.ar o en I-Sat un año después. En este caso viene todo el combo junto, la cantidad de espectadores que tenga la película va a estar definida por este contexto, y va a verla mucho más gente que en una condición normal. Aparte por una cuestión de comodidad, de no tener que tomarte un colectivo, de irte hasta una sala de cine, sino que prendes la tele o la compu y la ves en el sillón de tu casa. En ese sentido el potencial es la cantidad de espectadores que va a ser mucho más grande de lo que nosotros nos podíamos imaginar.

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