“Raymundo Gleyzer: la estética militante y sus reapropiaciones” en Revista Conti

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Juan Manuel Ciucci, nuestro compañero, y Pablo Russo, atraviesan la memoria del eterno Raymundo Gleyzer, sus obras, y su aporte al cine nacional: en tanto vanguardia estética y política. La nota puede encontrarse en la Revista Conti, del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, link a continuación.

https://revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=466

Algunos fragmentos destacados

“Cuando la patota de milicos secuestradores entró en su departamento, el 27 de mayo de 1976, dieron vuelta todo y se robaron lo que pudieron, aunque dejaron todas las latas de negativos de filmaciones, la máxima riqueza material que había entre esas paredes.

Raymundo Gleyzer, que en ese entonces tenía 34 años, era la cabeza del grupo Cine de la Base, un espacio que agrupaba a diversos militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Ejército Revolucionario del Pueblo. Antes de eso, Raymundo fue fotógrafo, camarógrafo, realizador integral de documentales y periodista corresponsal de Canal 13. En su búsqueda política y estética fue construyendo un modo de hacer que estuvo fuertemente imbricado por el contexto de época y las posibilidades/limitaciones creativas.”

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“Quizás, donde mejor podemos apreciar esta faceta de su trabajo sea en el mediometraje Nuestras Islas Malvinas, de 1966, que rodó en soledad en las islas del sur. Allí vemos cómo fue capaz de registrar por primera vez para la televisión argentina la vida de los isleños, tanto en las calles como en sus vidas hogareñas. Despliega allí una variedad de recursos notable, que se torna aún más valorable teniendo en cuenta tanto el poco tiempo con que contó como los escasos materiales de los que disponía. Su labor como corresponsal por el mundo para la televisión argentina le permitió construir una genial pericia para el registro y la elaboración del relato con formato periodístico. En su ojo, la cámara va cimentando el montaje posterior, cada imagen parece ya estar anticipando la historia que entre todas nos contarán. La iluminación, el encuadre, la fotografía, todo dialoga con una plasticidad admirable. Son detalles que la remasterización digital permite recuperar con especial interés, y que nos llevan a una revalorización de su obra en el vértice exacto entre su labor militante y su producción artística.

Esto plantea la posibilidad de profundizar los debates en torno a las estéticas militantes de las décadas del ´60 -´70, donde muchas veces la atracción por el valor político de esas obras deja de lado el análisis de sus aportes estéticos. De hecho, la producción de Raymundo encuentra prioritariamente una vía de exhibición cuando se trata de recuperar el valor testimonial del documental.

Sigue siendo menos trabajado, sin embargo, a la hora de analizar el relato ficcional, a pesar de que Los Traidores es uno de los largometrajes que más aportes hizo a la recuperación de la historia del movimiento obrero argentino, nada menos. Tanto desde el tratamiento de los personajes, la construcción y escenificación de los ambientes fabriles hasta la recuperación de las experiencias de clase vividas. Filmada en la clandestinididad (como muchas de las que decidió realizar, a contrapelo del orden establecido) Los traidores tiene un despliegue de producción que resulta inimaginable sin el accionar militante y solidario de muchísimas voluntades que se brindaron plenamente a la experiencia. La enorme labor de Raymundo se ve también en la energía con que enfrentó este desafío, y en cómo fue capaz de conducir tantas voluntades y tanta dispersión de locaciones y hechos, en una trama sumamente compleja que va desde la caída del peronismo en 1955 hasta el final de la dictadura de Alejandro Lanusse.”

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