“De las peores crisis surgen las mejores ideas, y estamos dispuestes a dar batalla”

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Entrevista a Martina López González, coordinadora de Animal Teatro, club cultural.

“Hay algo vital que es la confluencia, encontrarte con otres que están en la misma, comparten inquietudes o te invitan a ver algo diferente. En términos prácticos, sostener un espacio como el nuestro implica estar permanentemente generando contenidos. En ese sentido nos ha llevado a descubrir cierta libertad para la creación: una dinámica de trabajo que nos exige experimentar formas y lenguajes”

CE: Cuéntenos un poco qué es Animal y cuál es la propuesta del espacio

Animal es un teatro, un espacio cultural. Es decir que en nuestra sala no sólo se programan obras, sino también fechas de música, danza y ciclos de teatro breve y poesía.
Además Animal tiene un patio muy hermoso, lleno de plantas y algunos árboles, donde funciona el pequeño bar del teatro, y ahí también programamos ferias y distintas puestas que se adapten al espacio verde.
También se dan talleres de teatro, danza, música y se alquila para ensayos. Es un punto de encuentro y de confluencia para el intercambio y la creación.
En el espacio, además de recibir propuestas de quienes quieran participar, se fue armando una compañía o núcleo duro que genera materiales con estéticas bien definidas, inclinadas al humor, como “Malflash, aterradoras piezas teatrales” o “Soles y soles” donde el estandarte es la libertad, en un marco de militancia feminista y de inclusión.

CE: ¿Qué implica para ustedes generar espacios culturales independientes y autogestivos? ¿Que desafíos supone?

En una ciudad como esta los espacios culturales son muy importantes: impiden que caigamos en la alienación, nos recuerdan el goce, el compartir, y también reflexionar y observar críticamente nuestro contexto.
Hay algo vital que es la confluencia, encontrarte con otres que están en la misma, comparten inquietudes o te invitan a ver algo diferente.
En términos prácticos, sostener un espacio como el nuestro implica estar permanentemente generando contenidos. En ese sentido nos ha llevado a descubrir cierta libertad para la creación: una dinámica de trabajo que nos exige experimentar formas y lenguajes.
Por otro lado, y ligado a lo anterior, están los desafíos imaginables del país en el que vivimos, en el mundo en el que vivimos: cuentas pesadísimas que pagar, dos personas que hacen el trabajo de cinco, artistas que trabajan mucho y hacen cosas bellísimas que apenas llegan a cubrir la birra que se toman… es un rubro muy precarizado para todes les que somos parte de la cultura independiente: iluminadores, actores y actrices, docentes, productores, músiques, directores…

CE: En contexto de pandemia organizaron la posibilidad de aportar para la continuidad del espacio ¿En qué consiste la propuesta?

La propuesta nace de la necesidad genuina de seguir costeando los gastos que el espacio demanda, más allá del alquiler y las cuentas, para muches de nosotres la actividad en el teatro es nuestro único o principal ingreso. Es una necesidad y también un compromiso que asumimos, el de no dejar que esto desaparezca. Una epopeya de resistencia cultural.
Estamos frente a una emergencia. Por eso fue que se nos ocurrió invitar a la comunidad más cercana al espacio, y a quien se quiere acercar, a apostar a la cultura post pandemia, a que los espacios puedan reabrir. Como recompensa por su aporte, quienes formen parte de la comunidad Animal reciben distintos “combos” o promociones que van desde entradas, descuentos o consumos en el bar, hasta abonos por un año.

CE: ¿Cómo creen que la propuesta de trabajos y espacios autogestivos puede fomentarse desde el Estado y la gente?

Es un momento en el que todo está por verse, nunca antes habíamos transitado una situación siquiera similar. Todo lo que se va implementando es prueba y error, siempre van surgiendo nuevas necesidades que no se habían contemplado. A través de la organización de los distintos espacios se trabaja de manera mancomunada con el Estado y logramos la creación de algunas líneas de apoyo económico, como subsidios extraordinarios para subsanar los daños de la emergencia sanitaria, aunque lo cierto es que no resuelven el problema, son paliativos que amortizan.
Lo que no podemos dejar de destacar es algo de la camaradería y la solidaridad. En estos escenarios es cuando las redes se tienden y fortalecen, es sorprendente y conmovedor comprobar que no estamos solxs.

CE: ¿Como analizan la situación de los espacios culturales en CABA hoy? ¿Qué desafíos presenta este contexto a futuro?

Es un clima de conmoción, los espacios estamos todes más o menos en la misma, tratando de ver cómo se atraviesa este momento, desarrollando estrategias, organizándonos. Hay una papa caliente, que es cubrir los gastos de alquiler y servicios, que en la ciudad son muy
elevados y que venimos arrastrando con años de desfinanciamiento y persecución, y a la vez garantizar los puestos de trabajo. En este sentido se están llevando adelante acciones colectivas y también particulares de cada sala, sobre todo porque incluso en el caso de que se levantara la cuarentena, volver a llenar una sala de teatro va a ser muy complicado.
Desde Animal estamos trabajando en contenidos que se puedan mostrar a través de las redes, con todas las dificultades que esto conlleva, ya que la experiencia teatral es ante todo intercambio con otres en un mismo espacio y tiempo. Todo lo que se pueda mostrar en
plataformas como facebook o instagram es muy distinto de lo que se genera en una sala de teatro. En este sentido es algo totalmente nuevo y que significa un desafío para nosotres, sobre todo si tenemos en cuenta que el aislamiento social nos encuentra dispersos en nuestros hogares. Pero confiamos en que de las peores crisis surgen las mejores ideas, y estamos dispuestes a dar batalla.

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