24 de Marzo: la memoria colectiva más presente que nunca

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La nueva conmemoración del aniversario del último y más sanguinario golpe cívico-eclesiástico-militar nos encuentra en un contexto social inesperado. Sin embargo, desde Círculo Ecuador tenemos en claro que el distanciamiento social obligatorio no afecta la memoria de nuestro pueblo. Es por ello que hemos recopilado una serie de testimonios de ciudadanes que, aún desde sus hogares, mantienen viva la llama de la memoria, y quisieron compartir sus reflexiones en relación al aniversario del golpe. Porque hoy, como siempre, seguimos y seguiremos gritando, Nunca Más.


Vera Castellani
Pensar un 24 de marzo con una plaza vacía es difícil. Los cuerpos quieren y necesitan estar ahí como todos los 24 de marzo. Esas ganas instantáneas ya nos hablan de que la memoria que construimos colectivamente insiste y crece. En este 24 de marzo sumergido en tiempo de pandemia, en donde lo que prima es el cuidado, la responsabilidad y la solidaridad (esa que es de todes), no nos veremos en la plaza. Pero la memoria que vivifica que no hay olvido, prevalece fuerte. Y así, estando en casa, pero sin quedarnos quietes, pensamos otras formas de estar presentes. Otras formas de militar la memoria, aquello que la hace un verbo cotidiano.
Nuestros cuerpos físicos no van a estar en las calles. Pero la memoria de los pueblos y de las pueblas es incandescente, poderosa, capaz de habitar cada espacio. Llevemos la memoria a todos nuestros territorios, los íntimos, los compartidos. Y la plaza del 24, símbolo de resistencia, se hará inmensa y se extenderá a donde estemos, estará en la piel y en las ideas. Este 24 nos encontraremos en esa memoria construida que grita fuerte la verdad, la justicia y la presencia de los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos. A la memoria la construimos entre todes en cada lucha, la hacemos irrenunciable. Y la vamos a seguir construyendo con nuestras voces, palabras, deseos y convicciones.


Rocío Beccaria
Otro 24 de marzo, otro día de reflexión y memoria para que no nos olvidemos de quienes ya no están, desaparecieron. En memoria a ellos, para que nos comprometamos a seguir defendiendo nuestros derechos. 
Por nuestra democracia, por quienes lucharon y siguen luchando, nuestras Madres y Abuelas… Hoy no marchamos pero si recordamos diciendo ¡NUNCA MÁS!


Layla Ohanian y Francisco Laborda
En el medio de una crisis mundial y una pandemia que paraliza todo, se vuelve 24 de marzo. Experimentando esta cuarentena donde el tiempo y la agenda dejan de tener sentido, se vuelve 24 de marzo. 
Rodeada de sobreinformación y de paranoia social, se vuelve 24 de marzo. Se vuelve 24 de marzo y no hay otra cosa que hacer mas que recordar. Volver a sentarse para hacer memoria, para escribir un texto (o para volver a textos viejos…), para encontrar otro poema que nos revuelva el estomago, para escuchar a las madres, para volver a festejar cada unx de lxs hijxs recuperadxs. Llega el 24 de marzo y aún con este quilombo re quilombo que atraviesa la humanidad, se nos vuelven a parar los pelos de los brazos y volvemos a estremercernos del recuerdo de una Argentina de terror, de una dictadura sangrienta, de un silencio escalofriante. Pero hoy, como cada 24,  alzamos la voz para recordar a cada unx de los 30.000 que siguen desaparecidxs. Hoy, desde nuestros balcones, desde nuestras casas, desde nuestras ventanas. 
Ni olvido, ni perdon. Ahora y siempre.


Una trinchera – Por Rocío Sánchez Molina
Cada 24 de marzo en nuestro país confluyen una serie de emociones, pensamientos y pulsiones colectivas que nos re afirman como sujetos políticos, pero fundamentalmente como sujetos sociales
Cada 24 en mi memoria se manifiesta como un entretejido experiencias muy humanas, quizás las más humanas de todas.
Con el advenimiento del macrismo y la crisis económica nuestros lugares de encuentro pasaron a ser también de resistencia. Durante estos últimos años no solo resistimos al gobierno de Macri sino también a un modelo de miseria deliberadamente pergeñado que siempre está ahí queriendo disputar sentido común, poder, espacios, memoria.
Las plazas del macrismo fueron un grito tenaz y obstinado en nuestro permanente reclamo de verdad y justicia, pero también fueron un espacio de encuentro transversal y por tanto un reencuentro con nuestra propia empatía. Ejercer la empatía con otres en el espacio público es una conquista que nunca pudieron arrebatarnos y el compromiso que demanda lo vuelve una experiencia profunda, transformadora: en otras palabras, una auténtica experiencia política. Este 24 nos atraviesa de una forma particular, en cuarentena pero no por eso separadxs. Tenemos todas estas plazas en nuestro haber y por sobre todo la certeza de que lo que afirmamos no solo es la puesta en juego de nuestras convicciones sino la defensa del proyecto de país que elegimos merecer. Noto el oxímoron de esta última frase. ¿Une elige merecer? ¿El hecho en sí de merecer no implica algo ajeno a nuestra voluntad? Después de varios años de macrismo me convencí de que no: elegir merecer es la expresión más resuelta de militancia. Nos sabemos merecedores y por eso luchamos, damos testimonio y somos parte.
Este 24 decía, va a ser distinto, pero si algo nos enseñaron las madres, abuelas los organismos de ddhh es que hay múltiples formas de visibilización de aquello que queremos hacer valer y que estamos resueltos a defender cuarentena de por medio.
El poeta William Blake decía que “La eternidad está enamorada de los frutos del tiempo” A través del tiempo se sostiene la memoria y somos nosotres quienes la ponemos en movimiento. Movimiento es la palabra clave porque este 24 de marzo nos quedamos todes en nuestras casas pero no por eso nos quedamos quietxs.
A las madres, abuelas e HIJOS nuestro amor eterno. Memoria Verdad y Justicia.
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Cárcel común perpetua y efectiva.
Ningún genocida suelto


24 de Marzo – Por Diego Montenegro
Este 24 de Marzo deseo conmemorar a aquellos jóvenes activistas, solidarios y llenos de ideales que dejaron de lado el individualismo involucrándose de lleno en las luchas colectivas. Ellos pudieron haber elegido la comodidad de sus casas y el silencio ante el cercenamiento de nuestras libertades civiles, la destrucción de nuestra democracia arrancando los laureles que supimos conseguir para la clase trabajadora, parafraseando a nuestro himno nacional. Sin embargo, optaron por mirar al otro que es la patria, frase que se hace piel en la identidad del militante político.
Además de conmemorar, no debemos pasar por alto los hechos coyunturales que actualmente nos atraviesan, una situación de cuarentena nacional ante una pandemia mundial que seguramente alterará el orden global, reconfigurando el papel de cada actor y las reglas del juego de este sistema. En estos tiempos, como aquellos jóvenes militantes, no caigamos en el individualismo, hoy no es necesaria la lucha armada pero si no ser indiferentes ante ese otro, no aprovisionarnos de bienes en un frenesí irracional de consumo, y preguntar a quien menos recursos tiene cómo podemos ayudarlo o no aprovechar para “irnos de vacaciones” ya que adultos mayores pagarán con su vida nuestro egocentrismo. Hoy como en la dictadura y como siempre, la salida es colectiva.


Nicole Martin
Cada 24 de marzo el día amanece tarde en mí, llega con una pesadez muy grande del cuerpo, como si la memoria se me acumulase dentro de mis extremedidades y fuese demasiado pesada para encontrarme en movimiento.
Sólo un encuentro es el que me levanta, el manifestarnos en colectivo. Llevo mi cuerpo hasta aquel espacio, el de abrazarnos, como si fuese un títere, como si diera las órdenes una fuerza superior a mí. Allí les miro, les sonrío, comparto mi emoción que tampoco se siente mía, como el cuerpo. Es en este día que pongo mi presencia a disposición de la lucha, que me entrego a traer todo lo que tenga que ser traído, a decir todo lo que tenga que ser dicho. Hacer cuerpo la memoria.


Roberto Scolari
Hoy como ayer escribimos porque no nos podemos manifestar. Vertimos tinta sobre blanco o sudor sobre teclas porque nuestrxs cuerpos deben pagar finalmente las culpas de la destrucción de la naturaleza o del cero que no cerró al lado de un uno en algún escritorio de un gran rascacielos lindero a Battery Park.   Aunque otrora fue el Estado asesino, claro, y hoy esta pandemia ¿ridícula?; ¿vulgar? 
Hoy como ayer el tic no alcanza a tac ni me moja el paladar. Y tal vez nuestro aliento debamos proteger, en este día y cada día y así hasta languidecer. Memoria, Verdad y Justicia porque no puede volver a suceder. Pero Memoria, Verdad y Justicia porque hoy, como ayer, peleamos contra el mismo virus, que oscureció el día, ese maldito día, que no es este virus de mierda, pero es producto de lo mismo, que es la valorización financiera del capital.  
Estado presente o ausente, keynesiano o liberal, regulador o benefactor, kirchnerista o neoliberal, de cualquier forma que quiera llamársele, aunque todas están un poco mal, el enemigo es la financierización de la humanidad, la contabilización falsa, mentirosa, de una riqueza que no está, que no se puede tocar. Memoria, Verdad y Justicia porque con las aberraciones, los asesinatos, los secuestros, vino a trompicones la destrucción del trabajo humano y de la producción material; la racionalidad de uno que tiene mucha guita, que pone en ningún lado, y saca viva mucha más y se masturba viendo cómo le explica el mundo otro gil, que estudió en Harvard o en Yale pero que, ojo, es un boludo de acá, creció ahí en Libertador, un poco más arriba de donde nos bajamos del tren para ir a laburar.  
Ayer como hoy tenemos que comportarnos como centinelas de nuestrxs cuerpos frágiles porque la riqueza concentrada no soporta la disidencia, el trabajo, la solidaridad, el amor y la vida. Porque fue más prudente esconderla impresa en papeles de colores que invertirla en medicina, en salud y en el desarrollo de la humanidad. 
Ayer y hoy luchamos y lucharemos para no perder la Memoria, para alcanzar la Justicia y para encender la Verdad.


Alejandro Vivas Delgado
Cada 24 de marzo se renueva nuestro compromiso militante para construir una patria más justa e igualitaria.
Tenemos que estar a la altura, por los 30000 compañeros y compañeras desaparecidos, no solo por ellos y ellas, también por toda la generación que, a través del miedo, le arrancaron los proyectos y sueños.
Militemos por su memoria, exijamos justicia siempre.
Ahora y siempre.


Feliz día de lucha – Por Abril García Mur
Cada 24 de marzo cumplo años y lo paso rodeada de miles de personas. Apretada, feliz, conmovida, interpelada, abrazada por el calor de Madres, Abuelas, Hijes que día a día reconstruyen la memoria de les que nos faltan. Aquelles 30.000, aquelles nietes robades, aquella cultura censurada, aquella economía destruida, aquella Argentina ultrajada en nombre del terror, resurgen del subsuelo de la P/Matria sublevada, como algún día dijera Scalabrini Ortiz. Recuerdo enterarme de la última dictadura en 6to grado, una maestra peronista encubierta en una escuela privada nos compartía esa historia que parecía una película horrorífica en donde no cabía racionalidad para entender semejantes injusticias, semejante genocidio. Recuerdo también mí primer 24 de marzo en la calle, en segundo año de la secundaria. Repentinamente a esos milicos asesinos les aparecía una contracara: la lucha incansable de miles que fueron y que serán bandera para la victoria. 
Hoy, desde mí casa, con alguna angustia acumulada por no poder salir a encontrarme con eses miles, con un poco de rareza por no marchar hasta que duelan las patas de tanto pisar la Plaza, con mucho deseo de cantar bien fuerte que a las Madres y Abuelas el pueblo las abraza y que retumbe por toda la ciudad, reivindico la posibilidad histórica de ser parte de una juventud que no se queda quieta, que con el legado de aquelles compañeres que lucharon y luchan incesantemente nos levantamos cada día buscando que este mundo sea cada vez más justo. En las calles, en las casas, donde estemos: feliz día de lucha. 


Luis Vergara
El 24 de Marzo se consolida en la memoria colectiva, fruto de la lucha de madres y abuelas. La trascendencia en la búsqueda de verdad y el pedido de justicia, implica que, en medio de una cuarentena colectiva, la conmemoración continúe vigente, la naturalidad del festejo intacta, y el acompañamiento a nuevas causas actualizado. La labor de sostener por años, de mantener viva la llama de verdad y justicia, revela como consecuencia una sociedad que ante problemáticas de alcance mundial, gobiernos que tienden al distanciamiento (y desfinanciamiento) de los DDHH, y aún sectores negacionistas, consolida una ciudadanía crítica, memoriosa y solidaria. 
Las atrocidades de la última dictadura cívica/eclesiástica/militar se direccionaron en borrar juventudes, romper esquemas económicos equitativos y desprestigiar la actividad política como herramienta de transformación social. Quizá uno de los resultados imprevistos por la Junta es la solidaridad (palabra estrella en estos tiempos) de Abuelas, Madres y Nietos para construir en cada marcha, en cada presencia a juicios de genocidas, en cada acto que avive el recuerdo, un nuevo sentido a los 24 de Marzo. La revitalización de la fecha, la inmovilidad en los pedidos expresados y la interioridad de la memoria en cada uno, atraviesan esta imposibilidad física de salir a marchar, de salir a abrazar, de cantar en la Plaza. Este año es atípico, la virtualidad debe ser el escenario donde se llenen de pañuelos blancos (y verdes). Lo que no es inusual este 24 es una sociedad ingeniosa en no ceder ni un paso valores y derechos ganados. Un gobierno (casual y nuevamente peronista) que se acople y refleje a esta masa que cree que ni Junta, ni milicos, ni virus impedirán recordar a los 30.000 compañeros detenidos y desaparecidos. Ahora y siempre.


Franco Cicerone
A más de de 40 años del inicio de una de las dictaduras más crudas que nos ha tocado vivir como argentinos, pareciera lejana la idea de un mundo subsumido a los tejes y manejes de una sociedad violenta signada por la falta de libertad, de solidaridad, de empatía, de democracia. Desde chico, los 24 de marzo han sido momentos muy particulares para mi. No porque conociera o tuviese algún familiar o amigo de conocido asesinado o desaparecido, sino por la ausencia de esto mismo. ¿Qué puede entender un niño de 9 0 10 años nacido en democracia sobre el significado de morir por un ideal, por un mejor mañana? Si bien se recordaba el inicio del régimen dictatorial, no la historia de los vencidos, y menos el por qué de los vencedores. Pero fue a partir de la llegada de Néstor que esta fecha comenzó a cobrar un nuevo significado para mi como para muchos argentinos de mi generación. 
El 10 de Mayo de 2017 me encontré frente a una plaza repleta que marchaba, cuando no, y una vez más, al grito de “Nunca más”. La compañía de mis padres y el espíritu encendido de quienes participábamos se fundieron en algo que hasta el día de hoy me es difícil de explicar, pero que con el paso del tiempo se va haciendo más claro. Memoria, verdad y justicia para una democracia que sea realmente justa para todxs.


Mario Bedosti
Hoy volvemos a conmemorar el aniversario del 24 de marzo de 1976, día en que comenzó la última y más sangrienta dictadura cívico-militar y eclesiástica en nuestro país. En este nuevo aniversario, que nos encuentra en una inesperada situación de aislamiento, es importante recuperar el concepto de memoria, desde su dimensión colectiva. La memoria de un pueblo es parte fundamental de su identidad: refleja sus valores, sus sueños y su historia. Por eso, mantener viva la memoria de les 30.000 es una obligación para con elles, pero también para conservar la claridad sobre quiénes somos, qué tipo de sociedad somos, y que tipo de sociedad queremos ser; y lo importante de la lucha para conseguirlo. 
En estos momentos en que nos encontramos separades fisicamente, rescatar como nunca la memoria no sólo es un imperativo moral, es también una necesidad para reivindicarnos unides y de pie como pueblo.  Esta hora nos demanda una máxima solidaridad y comprensión sociopolítica. Mantenernos en casa es la mejor manera que tenemos para colaborar. Sin embargo, no dejamos ni dejaremos que este o cualquier otro obstáculo sea excusa para el olvido. Desde nuestras casas seguimos gritando NUNCA MÁS, con el pleno recuerdo de las atrocidades cometidas. Es por eso que también decimos NI OLVIDO, NI PERDÓN.  Se lo debemos a les 30.000, se lo debemos a las Madres y a las Abuelas, y a todes nosotres.
30.000 compañeres detenides desaparecides presentes,  ahora, y siempre.


Una plaza que nos contiene a todes – Por Juan Manuel Ciucci
La primera vez que me acerqué a una marcha, a una plaza, fue con las Madres. Ellas eran la reserva moral de un país que nos ajustaba, nos expulsaba, nos perseguía. En tiempos donde no se podía confiar en casi nadie, escucharlas un 24 nos permitía comprender qué era lo que nos estaba pasando, cómo se hermanaba este presente con el pasado reciente que en todos lados nos ocultaban, e incluso qué perspectiva de futuro podíamos construir. 
En el 2001 fue la carga de la caballería sobre sus cuerpos lo que encendió el polvorín que se llevó puesto a uno de los peores gobiernos de nuestra historia. Con la recuperación política y social que significó el kirchnerismo, fueron ellas las que nos invitaron a soñar otro país entre todes. Apostaron fuerte por Néstor y Cristina, y recibieron (y aún reciben) un ataque feroz por haberlo hecho. Nunca especularon, nunca se midieron. Es una entrega total a la lucha de sus hijes, y de todes les que busquen un mundo con pueblos más justos, libres y soberanos.  
Cuento esto desde mí experiencia, mis vivencias, mí militancia. El tiempo por suerte nos permitió superar las pequeñas diferencias que supimos transitar, que nos hacían reivindicar por ejemplo a Hebe y un poco menos a Nora. En estos días en que cumplió los 90, nos vimos todes festejandola, agradeciéndole su presencia incansable en todas y cada lucha. Ésta plaza donde no estamos, quizás hoy nos muestre por primera vez en mucho tiempo a todes juntes. Que sea un impulso, casi un desafío, para comenzar de una buena vez a construir sólidamente una unidad que se haga grande desde la diversidad.


Natalia Magnético 
De un abrazo apretado, por cada 24 de memoria, de un genocidio a las ideas y a los cuerpos. Con la conciencia viva y la necesidad de recordarnos- les que jamas olvidaremos. Por las compañeras que salieron a luchar, por los compañeres que sostuvieron sus banderas, por la memoria inclaudicable de aquelles que nos quisieron mejores.
Pero cuánta ingenuidad el creer que los sueños y las luchas pueden negarse, como si fuésemos polvo y ceniza. Somos les millones que nos encontramos entre apretones, con la fuerza de la verdad y empujades por esas mujeres que han llevado como bandera el amor y la reivindicación del derecho a la política. Nosotres, quienes nos emocionamos hasta el llanto cuando se restituye la identidad de un desaparecide, abrazamos eternamente a nuestras luchadoras y exigimos al Estado redoblar sus políticas de memoria, y exigimos a la justicia estar a la altura de un pueblo que recuerda.
De algo estoy segura, y eso me reconforta el alma: somos un pueblo con 30 mil abuelas.
Nunca más. 

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