Ambiente y Producción: El orden de los factores sí altera el producto

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Por Franco Cicerone

Desde el inicio de su mandato, el presidente Alberto Fernández ha brindado dos discursos de significativa importancia y relevancia política. Aquel recordado en el día de su asunción en Casa Rosada, el cual prometía acciones inmediatas para hacer frente a la crisis social y económica, y el de este primero de marzo en la apertura de las sesiones legislativas ordinarias del año 2020. Podría decirse que el discurso de este año ha funcionado como una suerte de accountability mediática de sus primeros meses de gestión, una temprana rendición de cuentas de las tradicionales lunas de miel presidenciales.

Si bien este último discurso ha abordado las distintas aristas que hacen a los temas más urgentes que enfrentamos en la actualidad, pobreza, hambre y salud pública, entre otros, cabe hacer un pequeño análisis en lo que respecta al Ambiente y al desarrollo sustentable (o sostenible) de la Nación. 

A raíz de comentarios brindados en entrevistas periodísticas, se ha dejado entrever el cómo, hasta ahora hermético, de algunas de las políticas que se llevarán a cabo en la nueva gestión. Entre otras cuestiones, el presidente ha dejado claro la importancia de la inmediata reactivación económica. El aumento del poder adquisitivo será esencial para la estimular una producción industrial que se encuentra cercana al 40% de su capacidad ociosa. Dicho esto, la pregunta en cuestión será cómo producir. 

La explotación de nuestros recursos naturales en pos de construir una economía menos dependiente y más soberana es uno de los objetivos característicos de gobiernos progresistas. Como bien ha manifestado Alberto Fernández, la explotación minera y de los recursos hidrocarburíferos es esencial para repensar una matriz productiva más diversificada, descentralizada y orientada a las economías regionales. Sin embargo, casi de forma inmediata, estas ideas han tenido una manifiesta resistencia pública por parte de organizaciones ambientalistas, especialmente en Mendoza. Pareciera ser que producir a cualquier costo tiene sus costos tanto ambientales como políticos. 

A fines de diciembre del 2019, se dió a conocer la modificación de la Ley 7722 que daba luz “verde” al uso de determinados químicos, cianuro entre otros, para la explotación de recursos metalíferos en la provincia de Mendoza. Las masivas movilizaciones en contra de dicha modificación ejercieron tal presión que la misma fue derogada en el maratónico plazo de una semana. Los argumentos principales esgrimidos por los mendocinos y sus organizaciones sociales descansan sobre la precariedad en el control de la producción y el miedo por la contaminación directa de esta actividad, haciendo especial énfasis en los posibles derrames de contaminantes en las cuencas hídricas1. Este dato no es menor si tenemos en cuenta que la provincia de Mendoza se encuentra en emergencia hídrica desde hace una década, siendo el 2019 uno de los más secos en los últimos 33 años2.

La trágica experiencia en 2015 de la mina Mina Veladero-Jáchal en San Juan donde 1 millón de litros de solución cianurada fue vertida hacia el río Las Taguas, ha quedado viva en la retina de muchos mendocinos3. Con solo el 4% de su territorio en condiciones de ser cultivables, un derrame de cianuro en el escaso y golpeado suministro de agua podría suponer el cese y fin de actividades tradicionales como la vitivinicultura y el cultivo de olivo, frutas y hortalizas, afirman las organizaciones ambientalistas.

Es decir, ¿Cómo logrará compatibilizar la necesidad de aumentar los niveles de producción de recursos que son clave para el desarrollo futuro e inmediato del país con el cuidado del Ambiente? ¿Cuál será el camino de desarrollo a seguir? Es esta la ardua tarea que deberán enfrentar tanto el actual presidente de la Nación como sus respectivos ministros. 

La aseveración por parte del presidente acerca del éxito que supone el modelo sanjuanino en términos de explotación minera nos hace pensar dos posibles escenarios. O existe una ignorancia acerca de la problemática ambiental en torno a la extracción de recursos metalíferos bajo técnicas más invasivas, como la explotación minera a cielo abierto; o, la relevancia de las actividades productivas en un contexto económicamente adverso priman por sobre el ambiente. Ante esta disyuntiva, me inclino por la segunda opción. Pero, ¿Cómo se logra un desarrollo que no atente contra el Ambiente? ¿Es esto posible?

Formalizado por primera vez en el Informe Brundtland de 1987 por la primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland, e incorporado posteriormente en la Declaración de Río de 1992, este nuevo concepto de desarrollo, el “sustainable development”, ha introducido nuevos debates en torno al mismo y a qué es lo que refiere concretamente. Como bien indica el Artículo 3 de la Declaración de Río4:

“El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras.”.

Derivado del Informe Brundtland5,

“Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para atender sus propias necesidades.”.

…la idea de desarrollo sostenible contempla la necesidad de garantizar un equilibrio entre la actividad económica, el Ambiente, y el desarrollo social, y que la misma perdure en el tiempo. Sin embargo, la traducción del término al español ha generado una confusión generalizada, tanto en la opinión pública como en la academia y en el uso técnico gubernamental.

La utilización de los términos sustentable y sostenible, derivados de la traducción “sustainable development”, se han empleado indiscriminadamente cuando en realidad sus significados difieren. Si el desarrollo sostenible fue enunciado en los párrafos anteriores como una suerte de equilibrio entre los elementos de un mismo sistema, y, que a su vez, contempla una visión más antropocéntrica del mismo, el desarrollo sustentable se encuentra en las antípodas. 

Desde una visión ecocéntrica, la sustentabilidad refiere a la no intervención del hombre en el sistema y lo pone en igualdad de condiciones con el resto de los elementos que lo integran. Es decir, el hombre forma parte de un todo, la naturaleza, el Ambiente.

Entonces, si la idea del Presidente Alberto Fernández es implementar medidas para generar ciudades sustentables y una actividad agrícolo-ganadera fundada en las razón de la agroecología, entre otras cuestiones:

“Por eso, ya derogamos el decreto que permitía el ingreso de residuos al país. Las acciones de adaptación y mitigación al cambio climático, el fortalecimiento en la implementación de la ley de Bosques, el despliegue de un plan federal para la erradicación de basurales a cielo abierto, la implementación del plan de ciudades sustentables y el desarrollo de experiencias de producción agroecológica de alimentos apuntan en esa misma dirección”.

¿Cómo construirá legitimidad política para llevar a cabo estos cambios estructurales cuando sus proyectos de reactivación económica parecen ir en sentido contrario a la idea de sustentabilidad?

“Iniciamos una renovada batalla nacional por el gas y el petróleo. Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo de nuestro país. Vamos a extraer los recursos a partir de un entramado productivo tecnológico y diversificado en todas las provincias argentinas, motorizando la creación de empleos de calidad, el desarrollo local de las comunidades, la innovación tecnológica, el desarrollo de nuevas empresas y la incorporación de los desafíos de la industria 4.0”.

¿Podrá compensar estas dos lógicas? ¿o el accionar e implementación del desarrollo será heterogénea, no integral (sostenible y sustentable) según la rama productiva?

Todo está por verse. Aun quedan 4 años de mandato, y el “equilibrista” Fernandez tendrá la oportunidad de demostrarnos cuáles son sus destrezas políticas para llevar a cabo semejante empresa.

Referencias:

1:https://bichosdecampo.com/el-agro-pierde-2-a-0-con-la-mineria-en-mendoza-aprobaron-una-ley-que-pone-en-peligro-el-agua-para-riego/

2:https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=sequia-se-pronostica-la-peor-temporada-de-los-ultimos-33-anos

3:https://www.greenpeace.org/argentina/issues/climayenergia/1565/4-razones-para-pedir-el-cierre-de-la-mina-veladero/

4:http://portal.uned.es/pls/portal/docs/PAGE/UNED_MAIN/LAUNIVERSIDAD/DEPARTAMENTOS/0614/ASIGNAT/MEDIOAMBIENTE/TEMA%201/%20%20%20%20%20DECLARACIÓN%20DE%20RÍO%201992.PDF

5: https://sustainabledevelopment.un.org/content/documents/5987our-common-future.pdf

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