El eje en la coordinación intergubernamental

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Por Natalia Magnético

En los dos meses de gestión, entre acomodamientos y algunos cruces con el gobierno saliente, hemos sido testigues de diversas medidas tomadas por las carteras de gobierno. Un factor en común que han tenido gran parte de los ministerios ha sido la articulación entre distintos niveles de gobierno, algo que en las ciencias sociales llamamos relaciones intergubernamentales y que ocurren en el contexto de gobiernos federales. En esta misma línea, el discurso inaugural de las sesiones ordinarias del poder legislativo que dió el presidente el pasado 1 de marzo, contó con propuestas para potenciar la coordinación entre poderes y los niveles de organización del Estado.

La literatura que se encarga de analizar los federalismos nos muestra que nuestro país, como así también los países del mundo, han virado del llamado federalismo dual a un federalismo cooperativo. Entendemos por federalismo la forma de organización que cuenta con la presencia de múltiples niveles estatales de decisión superpuestos cuyos gobiernos son elegidos de forma autónoma. Con lo expuesto, queda a la vista que es necesario que estos múltiples niveles de decisión estén relacionados de alguna forma para articular la promoción de políticas públicas.

El modelo de federalismo cooperativo en el que se conceptualiza el funcionamiento de nuestro sistema, habilita el proceso de negociación con respecto a la implementación de una política pública de origen nacional entre actores políticos en un contexto multinivel. Se trata de un esquema donde se realiza una tarea coordinada entre nación, provincias y municipios; articulando y combinando las gestiones.

Para un mejor desarrollo del federalismo, entonces, necesitaremos la consolidación de las llamadas “RIGs” (relaciones intergubernamentales), es decir, los sistemas de comunicación, coordinación y toma de decisiones entre distintos niveles de gobierno, tanto de carácter formal como de carácter informal o menos institucionalizado. El modelo cooperativo, por tanto, habilita canales de diálogo entre los distintos niveles de estado, en forma vertical  (la coordinación que se da entre el gobierno central y los gobiernos subnacionales) y en forma horizontal (la que observa la vinculación entre los gobiernos subnacionales), con el Estado central. En resumen, Argentina es un país federal organizado en tres niveles de gobierno: un gobierno federal, 23 provincias y la CABA, y gobiernos locales como partidos, municipios y departamentos.

Les representantes de las carteras ministeriales han mostrado con énfasis sus encuentros con pares de gobiernos provinciales y otres acotres de peso para la articulación de políticas: en estos dos meses de gestión hemos visto fotos de reuniones interministeriales y con diputades de alto nivel de influencia. El Ministerio de Seguridad que encabeza Sabina Federic ha puesto en marcha el Consejo Federal de Seguridad, en el intento de replicar los mecanismos aceitados que ha transitado el Ministerio de Educación desde la sanción de la Ley de Educación en 2006, bajo el gobierno nacional de Néstor Kirchner y la dirección del ministerio por Daniel Filmus, cuyo texto dispuso jerarquía y carácter permanente al Consejo Federal de Educación, lo que permitió mayor legitimidad del espacio y compromiso para la coordinación de políticas. El actual ministro de educación, Nicolás Trotta, también se dispuso a continuar con las políticas de coordinación bajo reuniones del Gabinete Federal Educativo, y puede verificarse el mismo accionar por parte de les ministres Ginés García (Salud) y Gómez Alcorta (Mujeres, Géneros y Diversidad).

La importancia de las RIGs se extiende a la arena del poder político en cuanto constituyen una herramienta fundamental para el gobierno central en relación al desarrollo de la gestión nacional, a la vez que la articulación entre los niveles fortalece la acción estatal; es por estos motivos que el presidente Alberto Fernández ha hecho un particular hincapié en su discurso de asunción el 10 de diciembre de 2019 en donde prevaleció el compromiso de articulación con Gobernadores, y en el cual sostuvo la idea de descentralizar los organismos del Estado Federal o, como se ha anunciado “24 capitales alternas”. Esta idea vuelve a aparecer en el discurso del 1 de marzo, que además de ser un acto tradicional, puede considerarse como la presentación anual de la línea programática que llevará adelante el Ejecutivo.

Volviendo a la idea de la coordinación intergubernamental, es necesario mencionar que los equipos ministeriales y quienes conformen las mesas de diálogos deben contar con componentes técnicos y políticos para el funcionamiento productivo. A su vez, es necesario que existan instituciones intermedias que puedan enlazar las posibilidades de poner en ejercicio políticas. Podría seguir enumerando los elementos que se requieren para que las políticas puedan ser transversalizadas en este escenario de relaciones verticales que nos proponen los ejecutivos de los ministerios y que con tanto énfasis expesa Alberto Fenández, lo cierto es que la articulación de medidas y su puesta en marcha necesita más que la cáscara que envuelve, y para eso los espacios de gestión deben estar dotados de profesionales y recursos que logren una penetración real. Estas consideraciones parecen estar en la agenda del Presidente, quién ha mencionado con énfasis la necesidad del relanzamiento (propuesto por Raúl Alfonsín) de un cuerpo de administradores gubernalmentales . Será cuestión de esperar para ver las políticas públicas transversales que puedan lograrse tras los múltiples anuncios.


2 comentarios sobre «El eje en la coordinación intergubernamental»

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