Sangre, sudor y hegemonía: Irán, EE.UU y la lucha por Medio Oriente

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¿Cuáles son los intereses de Irán y EE.UU? ¿Qué otros actores intervienen en el conflicto y por qué? ¿Cuáles son los antecedentes entre estos dos países que parecen ir escalando el nivel de conflictividad hasta niveles insospechados? ¿Por qué Irak?

Por Franco Cicerone

  • No son los reyes magos

No ha pasado una semana del 2020 y nos enteramos, entrada la madrugada en Argentina, de la ofensiva militar llevada a cabo en territorio iraquí por el Pentágono ante un expreso y unilateral aval del presidente de los EE.UU, Donald Trump. A la distancia y subsumidos en problemas de nuestra vida cotidiana ya no nos asombra o si quiera cobramos dimensión, de los conflictos, “altercados bélicos”, que se suceden casi al unísono en partes del globo que al ser remotos y disímiles se nos hacen incomprensibles. La noticia del asesinato del General iraní Qassem Soleimani podría pasar desapercibida o entenderse como un incidente más, de un conflicto más, de esos que se justifican en nombre de la democracia y se resuelven al mejor estilo “Rambo”. Sin embargo, esto no es así.

Incomprensible para quienes no tienen contacto con las altas esferas de la geopolítica internacional o para quienes nos creemos seres terrenales, el atentado (como tituló el diario argentino La Nación antes de modificar susodicho encabezado por uno menos “terrorista”) contra quien fuera uno de los grandes responsables de la lucha contra el Daesh (ISIS) y a quien denominaban el “intocable de Medio Oriente”, repercute directamente en una región que ha sufrido presiones, conflictos y reclamos históricos tanto internos (conflictos con Israel, disputas territoriales y religiosas entre sunitas y chiitas, entre otros) como externos (Intervención directa e indirecta de EE.UU como de países de la Unión Europea y Rusia). Joe Biden, el presidenciable demócrata estadounidense, en una declaración oficial sobre el atentado a Qassem Soleimani, no estuvo muy desacertado cuando afirmó: “Trump acaba de arrojar un cartucho de dinamita en un polvorín”.

Qassem Soleimani. Fuente: HispanTV
  • Medio Oriente

Pero si hay algo que sí es de común conocimiento o que habita en el inconsciente de todes es la idea de que Medio Oriente es un territorio convulsionado. La imagen más inmediata que nos viene a la mente es la de Silvester Stallone derribando helicópteros rusos en el desierto mientras tribus árabes festejan el triunfo norteamericano. También, y saliendo del mundo estrictamente ficcional, podemos relacionarlo con la Guerra del Golfo, Sadam Husein, las Torres Gemelas y Bin Laden. Pero ¿qué es lo que sabemos realmente de la región? ¿Qué es lo que sucede en el presente inmediato? Sin ir mas lejos, desde el año 2011 se lleva a cabo en territorio sirio una guerra civil que condensa militarmente y en simultáneo no solo el enfrentamiento cívico-militar de las dos facciones del país; sino la proclamación de actores no vinculados directamente pero que han acentuado su participación en la guerra en pos de llevar adelante sus propios objetivos e intereses. Favorecidos por la crisis y el desbalance de poder que representa la desestabilización interna de un país, estos grupos han ido ocupando territorio sirio desplazando a las respectivas autoridades oficiales. Es decir, en un mismo territorio se encuentra una guerra civil (Siria), un levantamiento armado inter fronterizo anti occidental (el Daesh) y la reivindicación de la autonomía territorial de pueblos que no tienen representación estatal propia, como el Kurdo.

Otro caso para comprender el delicado equilibrio sobre el cual se balancea este elefante denominado Medio Oriente es el de Iraq. Hace 18 años se encuentra invadida/protegida por las fuerzas estadounidenses. Desde 2002 Irak significa un punto de apoyo geo estratégico y militar importante para EE.UU. Desde el mismo lleva adelante y concreta todos sus objetivos en la región. Delimitada políticamente de forma arbitraria por quienes fueron los vencedores de la segunda guerra mundial, Irak no escapa a las consecuencias que esto trae per se. Luego de la “implantación” occidental del sistema democrático en 2005 y la sanción de una respectiva constitución, el poder ha quedado divido entre kurdos, chiítas y sunitas. El complejo entramado institucional no ha hecho otra cosa que aumentar las tensiones entre estos actores como ha quedado evidenciado en las sucesivas guerras civiles que prosiguieron. Es decir, no solo no se ha tenido en cuenta en el momento de trazar las líneas políticas las diferencias de los pueblos que habitan dichos territorios, sino que, a su vez, las nuevas instituciones políticas parecieran nos satisfacer las demandas de los distintos actores. Irak, o lo que fue en algún momento la antigua mesopotamia, en menos de un siglo ha tenido dos intervenciones políticas externas: primero, por dominio británico, a través de la delimitación de sus fronteras e instauración de un sistema político colonial; en segundo lugar, y a principio de este siglo, por la coalición liderada por EE.UU y Gran Bretaña en lo que fue la creación de una nueva constitución y cambio de régimen.

¿Qué significa toda esta espectacularidad bélica que representó el ataque de EEUU contra Irán en territorio Irakí? Simple: es la disputa por la hegemonía en la región.

  • Irak

Desde la ocupación en Irak, los EE.UU no han podido llenar el vacío de poder que significó la ejecución de Sadam Husein y el pasaje a la clandestinidad de los seguidores del baazismo irakí, una suerte de panislamismo suní socialista. Esto se tradujo en una guerra civil interminable con mayores y menores puntos de conflicto pero que se ha mantenido constante con el correr de los años. Si bien en el 2011 el entonces presidente Barak Obama decidió retirar la totalidad de las tropas estadounidenses del territorio, una pequeña parte se estableció para continuar con el entrenamiento del nuevo ejército irakí con el fin de asentar al régimen injertado en el 2005. Ante la aparición y conformación del Daesh (ISIS) y su avance al norte de Irak y sur de Siria la fetua del ayatollah Sistani (un pronunciamiento legal en el Islam que realiza un muftí sobre algún tema de gran relevancia), junto al Ministerio de Interior Irakí dio origen a las Fuerzas de Movilización Popular, un conjunto de milicias paramilitares conformado en 2014 con el objetivo específico de erradicar al ISIS del norte irakí. Uno de los argumentos esgrimidos por el gobierno irakí para la conformación de un ejército paramilitar ha sido el poco poder de fuego y cobertura que tenía el nuevo ejército entrenados por las fuerzas de la Coalición CJTF – OIR.

La denominada Guerra contra el Estado Islámico tuvo como principales actores a las Fuerzas de Movilización Popular, la Coalición RSII (Rusia, Siria, Irán e Irak + Hezbollah) y a la Coalición Internacional Contra el Estado Islámico ( CJTF – OIR por sus siglas en inglés). Lo interesante es que muchas de las operaciones que fueron llevadas a cabo por estas coaliciones tuvieron como integrante casi omnipresente al ya difunto ex general Qassem Soleimani. Como han informado varios portales de noticias, las Fuerzas de Movilización Popular han tenido un papel decisivo en la eliminación del Estado Islámico en el norte del país. Pero para entender un poco mas las alianzas en coyuntura haré un acercamiento sobre las mismas. Sus intereses, objetivos y proyectos darán un poco mas de luz sobre lo acontecido esta semana entre Irán y EE.UU

  • Situación regional (Alianzas Chiita y Sunita)

Dentro del marco regional nos encontramos con varias alianzas bilaterales y multilaterales. Las dos alianzas más importantes (Chiita y Sunita) pueden ser caracterizadas sectariamente. Si bien tanto la religión como la cultura son dos factores importantes, nexos para la construcción de relaciones preferenciales entre países, la geopolítica como forma estratégica de posicionarse en Medio Oriente prima por sobre cuestiones de religión y cultura. Tal es así que, hasta el 2012, el grupo Hamas, de pertenencia palestino suní, conformó la Alianza Chiita. Esto mismo pone de manifiesto que la conflictividad no está condicionada por factores estrictamente religiosos, sino políticos.

La Alianza Chiita, expresada a través del triángulo Siria-Irán-Líbano (Hezbollah), comparte los siguientes intereses: la liberación palestina; el rechazo a EE.UU; y, la idea de construcción de una alianza defensiva. Siria reposa geográficamente sobre un punto candente en lo que respecta a recursos energéticos e infraestructura comunicacional. Posee límites fronterizos con Turquía por el norte, Irak por el este y con Libano, Israel y Jordania por el oeste. Junto con Turquía son la puerta del petróleo hacia Europa. En cuanto a Irán, busca constituirse como un país hegemónico a nivel regional. Para ello es importante contener a Israel y a los países sunitas de la región. A su vez, Siria es el corredor para el paso de armas de Irán a Hezbollah en el Líbano. Económicamente, uno de los proyectos más pretenciosos de la Alianza Chiita es el de la construcción del gaseoducto más grande del Medio Oriente, que atraviesa Irán, Irak, Siria y el Líbano, llegando hasta territorio europeo bajo el Mar Mediterráneo (Ghotme, 2014).  “Esto traería varias consecuencias… (la consolidación de) …Irán… como un actor regional importante; así como el ataque directo a los intereses de Qatar, Arabia Saudita, Jordania y Turquía, que planean construir otro gaseoducto cuyo objetivo, de igual forma,es cubrir el mercado europeo…” (Ghotme, 2014).

A su vez, la Alianza Sunita (Arabia Saudita, Qatar y Turquía) comparte la siguiente agenda: la solidaridad al pueblo sunita sirio; el debilitamiento del eje Chiita; y el rechazo al proyecto Chiitagasífero. Sin embargo, según Ghotme, sus intereses chocan entre sí. Todos los integrantes de esta unión quieren posicionarse de forma hegemónica en la región, en contraste con la Alianza Chiita que busca un equilibrio de posiciones – alianza de carácter defensivo-. Arabia Saudita impulsa la creación del frente islámico sirio a través de la Liga Árabe para emplearla como instrumento de poder ante una eventual intervención internacional. Económicamente busca el monopolio de los recursos energéticos de la región, frustrar el gaseoducto Irán-Irak-Siria y propagar el islam sunita en contra del chiita iraní a través de un discurso panislámico. Qatar, por otra parte, busca imponer su propio proyecto gasífero y reestructurar alianzas regionales e internacionales a su favor. A su vez, apoya al grupo Hermandad Musulmana, radicales islámicos que se encuentra combatiendo en el norte de Siria. Qatar espera poder cambiar el gobierno sirio para que el que le suceda sea más afín a sus intereses. En tanto que, para Turquía, el surgimiento y consolidación de estas nuevas potencias petroleras en la región puede significar una pérdida de poder geoestratégico, debido a que su poderío económico y las relaciones diplomáticas y comerciales que mantienen con EE. UU, se podrían ver afectadas. Sus objetivos son claros: neutralizar la expansión iraní y consolidarse como líder regional. Es decir, estamos en presencia de un conflicto entre alianzas regionales para ver quién controla el mercado de la exportación de gas a Europa, entre otras cuestiones.

Foto: EFE
  • Cronología de eventos
  1. Ruptura del pacto nuclear con Irán

El origen de la actual escalada de tensión entre Irán y EE. UU podría situarse cuando el entonces recién electo presidente Donald Trump decidió abandonar unilateralmente el pacto nuclear con Irán. Este pacto que fue trabajosamente acordado entre las principales potencias del mundo, incluida la administración Obama, tenía como foco normalizar las relaciones con Irán y levantar las sanciones económicas con dicho país a cambio de minimizar la producción nuclear de Irán únicamente para fines civiles. El pacto firmado en 2015 tuvo gran aceptación por la comunidad internacional y la mismo Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó el cumplimiento de los compromisos del pacto. Sin embargo, el cambio de administración en EE.UU trajo consigo el abandono del mismo del grupo 5 + 1 (EE.UU, Gran Bretaña, Francia, China, Rusia y Alemania) como su posicionamiento en contra del pacto.

  1. Ataques en el Estrecho de Ormuz

Sumado a la tensión originada por el abandono de EE.UU al pacto nuclear con Irán, durante el 2019 se registraron ataques a barcos petroleros en el estrecho de Ormuz que el mismo EE.UU atribuyó a Irán. Los ataques a los barcos Kokuka Coragerous y Front Altair no fueron acreditados por ningún país. De hecho, Irán ha negado categóricamente las acusaciones de EE.UU alegando la construcción de falsos argumentos para la legitimación de un posible ataque de EE.UU. Lo cierto es que la zona del Estrecho de Ormuz en el Golfo de Omán es uno de los pasajes marítimos mas importantes por donde pasan miles de millones de dólares pretroleros. El aumento de la militarización de la zona por parte de los EE.UU puso en alerta a Irán cuyas costas bañan el dicho estrecho y golfo. 6 días después de los incidentes, Irán derribó cerca de sus costas a un dron no tripulado lo que originó las declaraciones del hoy difunto Soleimani: “la única manera de que nuestros enemigos estén seguros es respetando nuestra soberanía, seguridad nacional y los intereses nacionales de la gran nación iraní”. A su vez, según la agencia de noticias de Irán Tasnim, indicó: “Irán “no quiere la guerra con ningún país, pero estamos completamente preparados para la guerra”.

  1. Ataque a Qassem Soleimani

El día 3 de enero de este año, nos enteramos del “golpe de precisión” que ordenó el presidente de EE.UU Donald Trump en el aeropuerto de Bagdad, Irak. Según fuentes anónimas de Reuters, el equipo de Seguridad Nacional le ofreció una serie de posibilidades para reprender la muerte de un contratista estadounidense que tuvo lugar en una base militar irakí. Entre estas líneas de acción se encontraba la muerte del General de las fuerzas Quds. Agnes Callamard, relatora para ejecuciones extrajudiciales de Naciones Unidas, dijo que el accionar de EE.UU se encontraba por fuera de todas las leyes internacionales. En sus palabras “Las muertes selectivas de Qasem Soleiman y Abu Mahdi al Muhandis son ilegales y violan el derecho internacional humanitario: fuera del contexto de hostilidades activas, el uso de drones u otros medios para muertes selectivas casi nunca será legal”, escribió en Twitter.

Lugar del atentado al Convoy que llevaba al General Qassem Soleiman y Abu Mahdi al Muhandis Fuente: BBC
  • Reflexiones finales

Mientras esperamos (en vano) algún tipo de pronunciamiento y condena oficial por parte de los principales organismos internacionales, debemos temer lo peor. La escalada hegemónica sobre Medio Oriente a través de la fuerza bruta por parte de la administración Trump retrocede años de diplomacia y esfuerzo para pacificar una región que pareciera estar en una espiral infinita de violencia.

Desde el Círculo Ecuador creemos en la autodeterminación de los pueblos y en el principio de no injerencia; como proponen los artículos 2.1 y 2.4 de la Carta de San Francisco. Es imprescindible tender puentes diplomáticos entre las naciones en disputa para llegar a acuerdos pacíficos. A su vez, si los organismos internacionales quieren tener algún tipo de legitimidad deberán aplicar su “poder de policía” a las grandes potencias. De no ser así, entidades como la ONU carecen de sentido. Una reforma del Consejo de Seguridad hacia un funcionamiento mas democrático debe ser una de las prioridades de la ONU en pos de conseguir dicho objetivo.

  • Bibliografía:

Ghotme,Rafat Ahmed, Garzón, Vivianda Ingrid y Cifuentes Ortiz, Paola Andrea. (2014). “Las relaciones internacionales de la guerra civil siria a partir de un enfoque regional: hegemonía y equilibrio en Medio Oriente”. Estudios políticos , 46, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antoquia, pp. 13-32.

Ghotme, Rafat Ahmed y Ripoll, Alejandra (2014), “Las relaciones internacionales de la guerra civil siria: Estados Unidos y Rusia en la lucha por el poder internacional. Revista de relaciones internacionales, estrategia y seguridad, vol. 9, núm. 2, julio-diciembre, 2014, pp. 49-76. Universidad Militar de Nueva Granada.