Porque Néstor no se fue

Gestión publica

Por Natalia Magnético

El 25 de mayo de 2003 asumía la presidencia Néstor Carlos Kirchner, en un país arrasado por las consecuencias de las políticas económicas de corte neoliberal. El 10 de diciembre de 2019 asume la presidencia Alberto Ángel Fernández, en un país arrasado por las consecuencias de las políticas económicas de corte neoliberal. Si hubiera que pensar un primer momento para enlazar a Néstor y a Alberto, deberíamos pensar en la confianza que le tuvo Kirchner a Fernández, ubicándolo como su jefe de campaña en 2003.

Fernández fue el coordinador del Grupo Calafate en 1999, el think tank que nació en apoyo a la candidatura de Eduardo Duhalde en oposición a Carlos Men*em, del que también participaba el entonces gobernador de Santa Cruz, Kirchner. El sureño supo disputarle el lugar a Duhalde. Alberto, desde 2003 y hasta 2008 fue Jefe de Gabinete de lxs presidentes Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2008).

Alberto ha sido un gran compañero de ruta de Néstor. Luego, la propia política los alejó pero considero, sería de un análisis plano creer que un alejamiento y, quizás, hasta una oposición; hace mella en el escenario actual por lo que no me detedré en ello. La política es dinámica, y quizás allí radique su principal contradicción.

Gran parte del discurso de asunción de Alberto Fernández nos propone pensar que Néstor no se fue. La memoria como bandera, y la memoria sin rencor para poder construir futuro nos invita a trazar una línea común, que aparece en el discurso de Néstor y se transforma en política de Estado durante su gobierno, continuando en los dos períodos en los que presidió el país la vicepresidenta y propulsora de la fórmula actual, Cristina Fernández. Aquella idea que une a Néstor y a Alberto tiene otro punto central: la condición de participación activa de la ciudadanía, “desarmando egoísmos individuales sectoriales” (Néstor Kirchner, 25/05/2003), en donde se plantea un contrato social fraterno y solidario que abrace a los últimos para llegar luego a todos (todas, todes), parafraseando al actual presidente.

Otro gran punto resaltante es el sentido de relevancia que se le otorga al fortalecimiento de las relaciones y acuerdos comunes con países de América Latina, potenciada en el discurso de Alberto Fernández por los sucesos actuales.

La potencia de estos dos discursos de asunción estuvo en la proyección de futuro: Alberto Fernández ha hecho un uso del discurso emotivo que, inevitablemente para quienes lo hemos oído en varias ocasiones, dialogaba con el tono del Néstor Kirchner que quería que lo recordemos por proponernos sueños. Con la esperanza de quienes desean que reine en el pueblo la justicia y la igualdad; reconfigurando las lógicas económicas y el rol de los distintos actores sociales y políticos.

Néstor nos propuso un sueño: construir verdad, justicia e igualdad. Alberto nos propone unirnos comprendiendo que eso no debe significar la uniformidad de ideas sino la conformación de un pacto social. Alberto, además, visibiliza a quienes hemos sido invizibilizades, dando cuenta de las problemáticas que se deben abordar y creando estructura para poder hacerlo (me refiero a la creación del Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad). Alberto nos propone una novedad acorde a la necesidad histórica e insoslayable en un contexto de irrupción de los feminismos en la agenda pública: a la Argentina la ponemos de pié entre todos, todas y todes.

1 comentario sobre «Porque Néstor no se fue»

Deja un comentario