El retroceso Neoliberal: La debacle Macrista en una América convulsionada

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Cuando en diciembre de 2015 Mauricio Macri asumió la presidencia en Argentina, el continente comenzó a ser el escenario de una avanzada conservadora que se coronaría con el triunfo de Bolsonaro en Brasil, en las irregulares elecciones del 2018. Rápidamente, el Mercosur dejó de tener el impulso progresista que lo caracterizó en la anterior década. Algo aún más grave sucedió con la Unasur: no sólo se la intentó vaciar, sino que se llegó al extremo de inventar una nueva entidad con la finalidad de suplantarla: Prosur. Todas estas acciones giraron en torno a la grupalidad que intentó ser la punta de lanza del neoliberalismo en el continente: la Alianza del Pacífico.

Los presidentes de Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Perú y Ecuador acudieron a Santiago para formalizar la creación del nuevo bloque económico. AFP

Éste diciembre nos encontrará con un escenario muy diferente, y no sólo por el triunfo ya inevitable de la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández en la Argentina, que le dará cierre a la experiencia macrista en nuestro país. Los aires convulsionados que recorren el continente parecen propicios para una nueva “década ganada” en Nuestra América. Es de esperar que la política internacional de la Argentina cambie radicalmente con el nuevo gobierno, alejándose del servilismo proyanqui que caracterizó la diplomacia de la Alianza Cambiemos. Y que encuentre un interlocutor novedoso que puede modificar el tablero regional: el México de MORENA, que con López Obrador en la presidencia intenta recuperar los lazos por tantos años desatendidos con sus vecinos progresistas del sur.

La elección de éste domingo en Bolivia, si bien presenta un panorama complejo de cara a una casi segura segunda vuelta (aunque aún no se ha terminado el escrutinio y el oficialismo apuesta al voto rural para consagrarse reelecto), demuestra un mayoritario apoyo a una experiencia de gobierno popular que ya lleva más de una década en el poder. Pese al avance conservador en la región, Evo Morales presenta una gestión con un importantísimo crecimiento económico e institucional, en un país que ha vivido numerosas crisis políticas a lo largo de su historia. Sea cual fuere el resultado final, se erige como un ejemplo exitoso de los gobiernos progresistas de la región, que tras el colapso infligido a Venezuela fueron objeto de innumerables ataques.

A todo esto se suman los acontecimientos que en las últimas semanas han puesto en jaque a las otras experiencias neoliberales en la región: los alzamientos en el Ecuador de Lenin Moreno, la inestabilidad institucional en Perú y las protestas callejeras en el Chile de Piñera. Estos “ejemplos” que venían presentándose en nuestro país para justificar el sesgo antipopular del gobierno de Mauricio Macri, entran en una crisis profunda justamente por la aplicación de este tipo de medidas. Y la reacción popular que se decide a enfrentarlas, da la pauta de un camino que puede desarrollarse y profundizarse en todo el Continente.

Manifestaciones estudiantiles en Chile. Sebastian Cisternas /Aton Chile/AFP via Getty Images

El retroceso gubernamental en las medidas que generaron las protestas en Chile y Ecuador, muestra que éstas expresiones neoliberares no encuentran el contexto propicio para imponer sus planes económicos. Que el discurso que intentó desprestigiar los gobiernos populares de la década pasada no terminó de consolidar un status quo que avale modelos de ajuste. Que el endeudamiento y la injerencia del FMI en la política económica de las naciones no volverá a ser tolerado.

Que esta nueva incursión liberal parece dejar una vez más no sólo un rastro de saqueo, sino también la consecuente reacción y organización popular que las enfrenta.

En la Argentina, la expresión callejera de diciembre de 2017 contra una ley típicamente neoliberal (el ajuste previsional) encontró en las elecciones de este año una expresión política capaz de derrotar en las urnas a este modelo de despojo. Resta saber si en los demás países se podrá coronar electoralmente éste enfrentamiento, que hoy tiene su lugar de expresión en las calles. Sin duda la fuerte represión que vemos en Chile o Ecuador (y que sufrimos también en estos años macristas en la Argentina) será la manera en que las derechas continentales intentarán impedir que estas oposiciones puedan consolidarse.

Lo que es seguro es que la región comienza a mostrar una rápida reacción a los intentos de imponer modelos antipopulares que incrementen la histórica desigualdad impuesta en Nuestra América.

Por: Juan Ciucci.

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